Salutatio (36)

 

En las numerosas ocasiones en las que a lo largo de estos años he podido encontrarme con tantas personas que aman a Calasanz y colaboran con las Escuelas Pías, he solido hablarles utilizando un pasaje del Evangelio de San Mateo (Mt 11, 42) que es particularmente significativo y que dice así: “Cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua, a uno de estos pequeños, por su calidad de discípulo, no se quedará sin recompensa, os lo aseguro”.

Me gusta pensar este pasaje como si estuviera dirigido a todas esas personas -muchísimas- que colaboran con el proyecto calasancio en tantos lugares del mundo. Y lo hacen de manera diferente, generosa, sencilla, humilde. ¡Cuánto tenemos que agradecer a nuestros benefactores, a quienes nos ayudan de tantos modos!

Memoria y Profecía son dos dimensiones complementarias de toda la experiencia histórica de la Vida Consagrada en la Iglesia. Es probable que sólo si las combinamos bien podamos extraer de ambas la profunda riqueza que encierran. Miramos nuestra historia para fortalecer las claves desde las que construir el futuro, no para quedarnos en la nostalgia de lo que ya pasó. Y construimos el futuro desde lo que hemos aprendido y recibido de nuestros mayores, como “pequeños en hombros de gigantes” que pueden ver más allá de sí mismos porque tienen el apoyo de quienes vivieron antes que ellos.

Después de año y medio, seguimos viviendo en medio de una pandemia que no estamos siendo capaces de controlar y que todavía no sabemos cuándo y cómo terminará. Está siendo, sin duda, una experiencia excepcional para toda la humanidad y, por lo tanto, para la Vida Consagrada y para el conjunto de las Escuelas Pías.

Nos podemos acercar a esta experiencia desde puntos de vista muy diversos, pero yo quisiera hacerlo desde una perspectiva en la que vengo pensando hace bastante tiempo y que se basa en una convicción muy concreta. Me gustaría formular esta convicción con la ayuda de una pregunta: ¿qué está haciendo surgir el Espíritu en medio de estas difíciles circunstancias que estamos viviendo, en medio de una pandemia que parece no tener fin?

La sinodalidad básica
 

Como todos sabéis, el Papa Francisco ha puesto en marcha un formidable proceso de discernimiento eclesial sobre la sinodalidad. Durante dos años, toda la Iglesia va a trabajar sobre este apasionante desafío de busca una “Iglesia sinodal, desde la comunión, la participación y la misión”.[1]

No hay duda de que éste es el contexto desde el que vamos a vivir, trabajar y acoger nuestro 48º Capítulo General, previsto para el próximo mes de enero. La sinodalidad será, también, uno de los temas específicos que trabajaremos en las reuniones capitulares.

Crecer “como Dios manda”
Carta a los hermanos - Junio

Escribo esta carta fraterna en pleno proceso de reflexión sobre los grandes núcleos que serán trabajados en nuestro próximo Capítulo General, y poco después de haber participado en la asamblea de la Fraternidad General Escolapia, que se celebró en modalidad online a causa de la situación de pandemia que vivimos. En ambos contextos estamos hablando del proceso de crecimiento que vivimos, y nos alegra saber que en diversos contextos de las Escuelas Pías se van incorporando cada vez más jóvenes que quieren ser religiosos, o que la Orden se va extendiendo poco a poco en nuevos contextos y en nuevas misiones. Nos alegra profundamente porque nuestra misión es servir, y todo lo que hagamos y vivíamos siempre será menor que las necesidades y desafíos que tenemos. Nos alegra ir creciendo poco a poco.

“Señor, ten piedad de mí, que soy un pecador”
Carta a los hermanos - Mayo

Dedico esta Salutatio a una reflexión compartida sobre uno de los desafíos más fuertes que tenemos como cristianos y como religiosos: el clericalismo. Estamos ante una de las dinámicas eclesiales más denunciadas por el Papa Francisco a lo largo de su pontificado, y creo que vale la pena reflexionar sobre ella desde el contexto de nuestras Escuelas Pías.

Titulo la carta con la oración del publicano, contenida en el Evangelio de Lucas y presentada como alternativa a la oración del fariseo. Y lo hago porque creo que esta parábola, conocida popularmente como “la del fariseo y el publicano[1]” es una de las más claras para entender lo que significa el clericalismo y los graves peligros que encierra. Como en casi todas las parábolas del Evangelio, es muy importante leer a quién va dirigida. Se suele desatacar este detalle al comienzo de la narración, pero a veces se nos escapa. Jesús dirige esta parábola a “los que presumen de ser hombres de bien y desprecian a los demás” (Lc 18, 9). Efectivamente, el fariseo dice “te doy gracias, Señor, porque no soy como los demás”. Y enumera la lista de cosas que hace bien, su alto grado de cumplimiento de los mandatos de la ley. Su autoconciencia es de superioridad, y su actitud ante el otro es de desprecio porque lo considera “un creyente de segundo nivel”. Es una parábola contra el clericalismo.

“El Señor soberano es mi fuerza; Él me da piernas de gacela y me hace caminar por las alturas”
Carta a los hermanos - Abril

Escribo esta carta fraterna en medio de la experiencia de pandemia por el COVID-19, que tanto ha afectado a la vida y misión de las Escuelas Pías en medio de esta humanidad sufriente. Lo hago porque bastantes escolapios me escriben preguntando por la situación de nuestra Orden, por la experiencia que estamos viviendo como escolapios. Esta petición me ha ayudado a tratar de sintetizar algunas de las dinámicas que estoy viendo en el conjunto de las Escuelas Pías, y a ofrecéroslo como una contribución al crecimiento en sentimiento de pertenencia a la familia escolapia.
Y brotará un renuevo del tronco de Jesé
Carta a los hermanos - Marzo

Hace unos meses se celebró, en modalidad online, un Seminario sobre la vocación del “Escolapio Laico”. Participaron unas treinta personas, invitadas por la Congregación General, de diversas Provincias y Fraternidades, así como varias personas que ya están viviendo esta vocación específica que llamamos “Escolapio Laico”. La intención de la Congregación General al convocar este seminario fue la de profundizar en la “integración carismática y jurídica del laicado en las Escuelas Pías”, dado que se trata de una nueva vocación que, aunque sólo se ha desarrollado por el momento en una Provincia, es bueno que se vaya reflexionando y trabajando en el conjunto de la Orden, poco a poco, tal y como se pidió, en su momento, desde algunas demarcaciones.
Siguiendo los pasos de Jesús
Carta a los hermanos Ene-Feb 2021

Como todos sabéis, he dedicado las últimas Salutatios a reflexionar sobre los núcleos esenciales de nuestro próximo Capítulo General. Escribí una sobre el lema capitular (“Bajo la guía del espíritu Santo”) y una sobre cada uno de los tres primeros núcleos que hemos elegido, inspirados en el Memorial al Cardenal Tonti (“Constituir, Ampliar y Propagar”, “El Escolapio que necesitamos”, y “Un ministerio insustituible”). Falla la carta dedicada al cuarto núcleo capitular, “la centralidad de Jesucristo en nuestra vida”.

Después de reflexionar mucho sobre el asunto, decidí que lo mejor era hacer mía la reflexión que ya ha preparado un grupo de hermanos capitulares sobre este importante núcleo, y enviarla a todos como una carta fraterna. El texto llegará a todas las comunidades, en su momento, con el conjunto de los documentos capitulares que están siendo preparados. Pero he querido convertirlo en una Salutatio porque creo que es un texto que expone de modo muy acertado la importancia de este desafío.
El ministerio escolapio, definido por Calasanz como insustituible, será el tercer núcleo importante que queremos trabajar en el próximo Capítulo General, junto con los dos que han sido objeto de mis anteriores cartas fraternas (“la construcción de la Orden” y “el escolapio que necesitamos”) y el cuarto al que me referiré en la próxima, si Dios quiere (la centralidad de Jesucristo). Dice así Calasanz en el Memorial al cardenal Tonti: “Y entre estas últimas se cuenta la Obra de los Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, con un ministerio insustituible, en opinión común a todos, eclesiásticos y seglares, príncipes y ciudadanos, y acaso el principal para la reforma de las corrompidas costumbres; ministerio que consiste en la buena educación de los muchachos en cuanto que de ella depende todo el resto del buen o mal vivir del hombre futuro[1]”.
Calasanz dio comienzo a sus Constituciones, escritas hace ahora 400 años, incluyendo una frase que los escolapios de todas las generaciones aprendían de memoria: “Spiritu Sancto duce”. La Congregación General ha decidido que nuestro 48º Capítulo General sea convocado bajo este lema tan querido por el santo fundador: “Bajo la guía del Espíritu Santo”.
Interculturalidad e Inculturación

Como todos sabéis, el pasado mes de febrero llevamos adelante en Roma un “seminario de trabajo” sobre dos dinamismos fundamentales en la vida de la Iglesia y, por lo tanto, de las Escuelas Pías: la interculturalidad y la inculturación. En pocas semanas se publicarán todos los documentos que allí se trabajaron. Quisiera aportar un pequeño grano de arena a nuestra reflexión, con esta carta fraterna.

Tomado de Scolopi.org
Reiniciar

Queridos hermanos, escribo esta carta fraterna desde Roma, después de tres meses de confinamiento en la comunidad escolapia de Santander (Provincia Betania), a la que desde aquí reitero mi agradecimiento por su acogida y por su paciencia. Estas semanas (o meses) están siendo para todos nosotros muy especiales y diferentes, y posiblemente sus consecuencias -que todavía no conocemos con claridad- nos seguirán afectando durante bastante tiempo. Probablemente las cosas serán diferentes después del COVID-19. Sin duda, estamos ante un nuevo momento., que nos desafía fuertemente. Por eso he querido titular esta carta con el lema que el Equipo General del Movimiento Calasanz ha propuesto para el nuevo curso: REINICIAR.

Tomado de Scolopi.org
Quiero dedicar esta carta fraterna a uno de los temas más significativos del mensaje del Papa Francisco a los religiosos. Si vais siguiendo sus palabras, dirigidas a los religiosos y religiosas de todo el mundo, en diversas situaciones y contextos, comprobaréis que hay un asunto que le preocupa, y mucho, cuando habla de la Vida Consagrada: el desafío de la mundanidad. Seguir leyendo...
 
Tomado de Scolopi.org
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