Del 11 al 13 de octubre se llevó a cabo la III Asamblea de la Fraternidad Nazaret en el seminario Calasanz Bogotá, un bello encuentro que por Estatutos ocurre ordinariamente cada 4 años y que es un momento de apertura al Espíritu Santo para seguir construyendo esta modalidad de Participación las Escuelas Pías entre religiosos y laicos escolapios que se comprometen a vivir el Carisma Escolapio. Acá una reseña de cada día:

El sábado, 11 de octubre, se vivió el primer día de la Asamblea de la Fraternidad Nazaret. Fue un día para peregrinar, para caminar en esperanza, para orar, para movernos, para compartir en comunidad, para despertar la vida y el dinamismo que el jubileo de la Iglesia nos quiere proponer. Seminario Calasanz, Cerro y Santuario de la Virgen de Monserrate, Catedral Primada de Colombia, lugares de nuestro camino que nos invita a vivir alegres y comprometidos en su amor.

El domingo, 12 de octubre, nos reunimos representantes de la Fraternidad de las diferentes comunidades y Presencias de la Provincia, religiosos y laicos escolapios, para escuchar las palabras de ánimo y orientación del Consejo de la Fraternidad Genera en voz de Carolina Paredes de Venezuela, para evaluar y dar informe del camino recorrido, para precisar con el árbol problematizador las bendiciones y retos que tenemos, para revisar nuestros Estatutos y ajustarlos, para conversar con el Cardenal Luis José Rueda de vocación – sinodalidad – construcción de Iglesia, para celebrar la fe en la Eucaristía y acoger a 4 hermanos que hicieron su promesa definitiva en la Fraternidad, para integrarnos y compartir. Un bello día guiados por el Espíritu Santo.

El lunes, 13 de octubre, fue el día de la Asamblea para acoger las propuestas, los retos que se venían reflexionando, para elegir y acoger a los nuevos miembros del Consejo de la Fraternidad (Beatriz Ramón de Loja y José Becerra de Medellín), para dejar unas líneas de acción para caminar, para celebrar la fe y sentirnos enviados con la camiseta, el logo de la FEP y la cruz puesta para ir a nuestras Presencias a continuar el caminar.

Damos gracias a Dios por estos días de encuentro y de renovar nuestro caminar en la Fraternidad Nazaret, por los hermanos que viajaron con tanto esfuerzo. Damos gracias a Dios por el Seminario Calasanz Bogotá, su personal y economía provincial, que nos acogieron con tanto cariño. Seguimos unidos en Jesús y Calasanz.

 

Fotografías de la Asamblea