Ser Escolapio: un camino de entrega y fidelidad
Ser escolapio es mucho más que una opción de vida: es desear seguir a Cristo más de cerca cada día, con el corazón puesto en el Evangelio y los pies firmes en la misión educativa. Es una respuesta cotidiana, renovada en la oración, en la comunidad y en el servicio a los más pequeños.
En el marco del Día de la Vida Consagrada, nuestros juniores vivieron un momento profundamente significativo al renovar sus votos religiosos, y con ellos, su compromiso de dedicarse a la educación integral de niños y jóvenes, especialmente de los más necesitados, según el carisma de San José de Calasanz.
Desde Cañar, Mauricio Cárdenas renovó sus votos dando un paso más en su camino vocacional, acercándose con esperanza y madurez a su profesión solemne, signo de una entrega cada vez más plena y consciente.
Por su parte, Daniel Fernandes, Brayan Asto y Juan Diego Botero renovaron sus votos reconociendo que la llamada de Jesús sigue viva en sus corazones. Con alegría y confianza, reafirman su deseo de vivir su vocación en las Escuelas Pías, respondiendo al proyecto de Dios desde la fraternidad y la misión compartida.
Un momento especialmente emotivo fue la primera renovación de votos de Mateo Gordillo y Paulo Monsalve, quienes dieron gracias por el camino recorrido y reafirmaron su deseo de ser escolapios al servicio de los más pequeños, allí donde la educación se convierte en semilla de esperanza.
Damos gracias a Dios por la vida y la vocación de cada uno de ellos. Su testimonio nos recuerda que consagrarse es amar sin reservas, y que educar es una de las formas más bellas de transformar el mundo desde el Evangelio.
