El pasado viernes 24 de octubre de 2025, la comunidad escolapia celebró con profunda alegría la Profesión Solemne de David Villada López, escolapio colombiano que, tras años de discernimiento y vida comunitaria, ha confirmado su decisión de consagrar su vida definitivamente a Dios en la Orden de las Escuelas Pías. La celebración tuvo lugar en la ciudad de Loja, Ecuador, y fue presidida por el P. Luis Oswaldo Espinoza, Superior Provincial de la Provincia Nazaret, acompañado por religiosos escolapios, familiares, docentes, estudiantes y amigos.

El ambiente de oración y fraternidad estuvo marcado por una gratitud compartida: la de ver florecer una vocación nacida en medio del servicio, de la comunidad y de la educación cristiana de niños y jóvenes. La liturgia, sencilla y profunda, reflejó la esencia de la vida religiosa: vivir para amar y servir.

Durante la homilía, el P. Luis Oswaldo Espinoza recordó que la vocación escolapia no se improvisa, sino que se cultiva a lo largo de los años en la fidelidad cotidiana. Inspirado en las lecturas del día —Job, San Pablo y el Evangelio—, el P. Provincial señaló que seguir a Cristo implica un camino de entrega total y humildad, que se fortalece en la comunidad y se expresa en la misión.

“David, Dios te ha regalado muchísima bondad en el corazón. Hoy haces un compromiso de por vida, no porque seas perfecto, sino porque deseas seguir a Jesucristo con todo tu ser”, expresó con emoción el P. Oswaldo.

En sus palabras, el provincial recordó también a la familia de David, agradeciendo a sus padres, madrina y abuela por haber ofrecido generosamente a su hijo a la Iglesia y a la Escuela Pía. “Entregar un hijo al Señor es un acto de fe y de amor que Dios sabrá recompensar con bendiciones”, añadió.

Con la profesión de los votos de pobreza, castidad y obediencia, el hermano David Villada se une de manera definitiva a la familia religiosa escolapia, comprometiéndose a vivir el carisma de San José de Calasanz, fundador de las Escuelas Pías.

El P. Oswaldo explicó que este paso es comparable a una boda espiritual: “David le dice hoy a Dios un sí para siempre. Ya no se trata de un tiempo de prueba o de votos temporales. Es una alianza perpetua, un compromiso de amor fiel”.

En su mensaje, el Provincial subrayó tres dimensiones que dan sentido a la vida escolapia: la comunidad, la Eucaristía y la misión. “La vida comunitaria es nuestro sostén —afirmó—; es donde rezamos, compartimos, celebramos y nos acompañamos. De esa comunión brota la misión: servir a los niños y jóvenes con el ‘olor de Dios’, con la ternura y la alegría que vienen del Evangelio.”

Palabras desde el corazón

Visiblemente emocionado, el hermano David Villada dirigió unas palabras de gratitud al final de la celebración. Su voz, entre pausas y sonrisas, expresó lo que llevaba en el alma:

“Lo primero que quiero hacer es mandarle un saludo a mi abuelita y a mi hermanita, que están en Medellín. A mi familia, gracias por el amor que me formó y por todo lo bueno que hay en mí. Y gracias a Dios, porque me miró con amor y me llamó. Gracias a los padres escolapios y a todos ustedes por acogerme, por hacerme sentir querido, por su cercanía y oración.”

El nuevo profeso agradeció también a los educadores, compañeros y jóvenes que lo han acompañado en este camino, recordando con ternura que “las cosas buenas que hay en mí nacen del amor recibido y compartido”.

La celebración concluyó con una oración de acción de gracias y una bendición especial para el nuevo profeso, en presencia de las Hermanas de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta, quienes participaron como signo de comunión en el servicio a los más pobres.

En un gesto de fraternidad, los religiosos escolapios dieron a David el abrazo de bienvenida definitiva a la comunidad. El aplauso final, cálido y prolongado, expresó el gozo de todos los presentes por un nuevo “sí” que fortalece la misión educativa y evangelizadora de las Escuelas Pías.

“Este mundo necesita personas que digan sí con todo su corazón a Dios —concluyó el P. Espinoza—. Solo quienes aman sin reservas, como Calasanz, transforman la humanidad.”

Con esta profesión solemne, el hermano David Villada López se convierte en testigo vivo del lema que inspira a la familia escolapia en este tiempo jubilar: “Peregrinos de Esperanza”. Su entrega definitiva es, a la vez, una invitación a todos los creyentes a descubrir su propia vocación al amor y al servicio.

Imágenes de la celebración

Video de la celebración