Canonización del escolapio Faustino Míguez

La mañana del 15 de octubre, bajo un sol imponente, tuvo lugar la proclamación, por parte del Papa Francisco, del nuevo santo escolapio, San Faustino Míguez, fundador del Instituto Calasancio – Hijas de la Divina Pastora. La plaza San Pedro congregó a miles de peregrinos y a gran parte de la familia calasancia, que pudo participar en la celebración junto al Papa, coordinados por el Postulador de las Escuelas Pías, el P. Andrés Valencia. Así, las calasancias Julia García Monje, Patricia del Carmen Olivares, Punam Dungdung, Mª Luisa Domínguez y la M. General Sacramento Calderón participaron en las lecturas y en el ofertorio, en el que participó también la persona recibió el milagro de San Faustino, Verónica Stoberg y su familia. Por otro lado, la participación de los escolapios corrió a cargo del hermano Gerardo Leyva que leyó una de las preces, y los acólitos Ľuboš Tkáčik (Eslovaquia), Tommasso de Luca (Italia), Yeremias Isaias Laga Mukin (Indonesia), Łukasz Czub (Polonia), Dániel Szabó (Hungría) y Borja de la Rua (España) que ayudaron en una ceremonia sencilla, en la que el Papa animó a los asistentes a comprender su vida cristiana como “una historia de amor con Dios”, donde nadie tiene una “invitación en exclusiva”. Así, se sirvió de la parábola evangélica del banquete de bodas, para recordar que Dios “no se resigna, sino que sigue invitando. Frente a los ‘no’, no da un portazo sino que incluye aún a más personas”. En una carta, la Congregación de las Escuelas Pías destaca del nuevo santo Faustino “su vida sencilla y entregada; su fidelidad vocacional; su audacia en la misión; su confianza profunda en el amor de Dios; en definitiva, su santidad, son motivo para todos nosotros, y desde hoy para toda la Iglesia, de una profunda y sincera acción de gracias a Dios”.

Después de la celebración, la familia calasancia celebró una comida de fraternidad que congregó a más de 1.200 peregrinos y que estuvo presidida por el Cardenal y arzobispo de Madrid, Carlos Osoro. La M. Sacramento Calderón animó a profundizar en el seguimiento de San Faustino Míguez con el convencimiento de que “santidad llama a santidad”. La comida estuvo amenizada por el grupo de gaiteros de la Diputación de Orense y por jóvenes exalumnos de las calasancias de Buenos Aires que interpretaron un par de escenas del musical “Las fórmulas de la Vida” que con gran éxito estrenaron en la acogida el día anterior.

Gloria a Dios en el Cielo.

Tomado de www.scolopi.org